Mi identidad grita por
desbloquearse
en cada silencio incómodo,
en cada abismo de posibles comentarios
que no pasan el filtro.
Oculto mis pensamientos
a dicciones susceptibles de apreciarse
esperando
ingenuamente
que la ausencia de palabras lo sea también
de juicios.
Pretendiendo hacer antesala
en la opinión ajena
hasta que la motivación y el coraje
soplen a favor
de la extroversión
nuevamente.
Y me quedo allí,
atrapada en la indiferencia que despierta
una chica callada,
taciturna,
insulsa.
Sin que nadie llegue nunca a quererme
ni interesarle
ni desear mi compañía
más allá
de como medio vulgar y supletorio
para matar las horas.
Mostrando entradas con la etiqueta identidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta identidad. Mostrar todas las entradas
miércoles, 14 de agosto de 2013
lunes, 5 de agosto de 2013
¿Quién estás?
Me cuesta distinguir entre el no poder y el no querer,
la idea fugaz y el pensamiento,
la anhedonia y la ataraxia,
el amor y la utilidad.
Me cuesta identificar los criterios para valorar
si un dolor es suficientemente real,
suficientemente urgente,
suficientemente intenso.
Me cuesta describirte quién soy
y qué siento
y qué quiero
porque mi identidad es(tá) errática,
desubicada
allí,
ilusoriamente cerca de mi competencia;
en algún lugar entre la arbitrariedad
y la inconstancia.
la idea fugaz y el pensamiento,
la anhedonia y la ataraxia,
el amor y la utilidad.
Me cuesta identificar los criterios para valorar
si un dolor es suficientemente real,
suficientemente urgente,
suficientemente intenso.
Me cuesta describirte quién soy
y qué siento
y qué quiero
porque mi identidad es(tá) errática,
desubicada
allí,
ilusoriamente cerca de mi competencia;
en algún lugar entre la arbitrariedad
y la inconstancia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)