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viernes, 9 de mayo de 2014

Can anybody see me?

I'm crying out, I'm breaking down,
I am fearing it all,
Stuck inside these walls,
Tell me there is hope for me
Is anybody out there listening?


 

viernes, 20 de septiembre de 2013

Solipsismo

Algo en ti desea desgarrarse,
abrir a jirones la carne impotente
que supura angustia;
destilar el veneno en sangre,
en sudor,
en lágrimas,
hasta llegar a tu hígado enfermo
y arrancarlo
y servirlo a alguien más
que sepa y pueda y quiera
masticar junto a ti tu hepatitis.

Pero no puedes salir
ni gritar
ni dejar que el agua cruce tus pestañas
porque al otro lado hay gente
que no sabe, ni puede saber, ni le importas,
pero te mira distante
desde donde el dolor no salpica
y te hace sentir
más sola.

miércoles, 14 de agosto de 2013

(Auto) rechazos

Mi identidad grita por 
desbloquearse 
en cada silencio incómodo, 
en cada abismo de posibles comentarios 
que no pasan el filtro. 

Oculto mis pensamientos 
a dicciones susceptibles de apreciarse 
esperando 
ingenuamente 
que la ausencia de palabras lo sea también 
de juicios. 
Pretendiendo hacer antesala 
en la opinión ajena 
hasta que la motivación y el coraje 
soplen a favor 
de la extroversión 
nuevamente. 

Y me quedo allí, 
atrapada en la indiferencia que despierta 
una chica callada, 
taciturna, 
insulsa. 
Sin que nadie llegue nunca a quererme 
ni interesarle 
ni desear mi compañía más allá 
de como medio vulgar y supletorio 
para matar las horas.


martes, 20 de diciembre de 2011

Alienación

"Rechazamos el cariño y la intimidad con la gente, como si esperásemos un cariño y una intimidad mejores que están por llegar. Pero ¿de dónde y cuándo? Mañana será como hoy. Malgastamos la vida mientras nos preparamos para vivir"
Ralph Waldo Emerson


Me mantengo siempre distante de alguna forma consciente o inconsciente. Observo el mundo con la incertidumbre de desconocer las fuerzas motoras que activan los engranajes de esa gran maquinaria de los individuos en constante deriva, ¿instinto, quizás? Sea lo que sea me resulta imposible acceder a la evidencia o confusión ante la vida del sujeto oculto tras la máscara que visten (que todos vestimos). Ya ni siquiera sé qué de mí soy yo en realidad, ¿no soy acaso esa máscara, esa interacción con el mundo de la que tanto reniego? Me niego a aceptarme así.

El problema no está en la forma física, la estructura de mis rasgos, el volumen, las características de mi pelo o mi piel: no quiero que nadie me acepte o me apruebe físicamente. Tampoco se trata de que acepten o aprueben mi personalidad, porque nunca me creo realmente su integración y en todo caso lo exteriorizado no es mi personalidad: aquélla teóricamente integrada no sería más que una impostora, por lo que no dejo de permanecer siempre completamente aislada de toda relación. Tan sólo quiero aceptarme en la realización de mi consciencia, aprobarme yo misma. Dejar de asquear la imagen de mi identidad proyectada en el mundo, reconocerme en el cuerpo que poseo y en la interacción misma o corregirla de tal forma que se corresponda con la idealización de mi subjetividad, pero ¿qué si no es esa subjetividad?


Siempre me digo que no es nada -no soy nada- de lo plasmado empíricamente, sino una suerte de abstracciones, razonamientos o conclusiones que se agolpan en mi cabeza en los escasos momentos lúcidos (o al menos en éstos con mayor preponderancia) y ni siquiera en ellos acierto a transcribirlos idóneamente en morfemas por la imposibilidad de mi memoria y limitaciones lingüísticas de corresponder mi apariencia mostrada con la perfecta idealización de esa verdadera identidad atrapada. Nunca nadie me conoce así realmente –me digo- y por tanto no podrían nunca apreciarme por mi personalidad original; tan sólo tienen una transcripción rápida, superficial y errónea de mi verdadero yo. Por eso estoy siempre sola.


Cuando ya sólo me tengo a mí misma, atrapada en mi propio autodesprecio, (casi) me lo creo.