(sin malas intenciones, mentiras o contrastes),
que era en ti mejor persona que en mí
y quizás me equivocaba al restregarme en el barro;
pero ya no me veo
correspondida en bondad,
en mi caza de brujas personal.
Ahora veo en tu pupila una imagen
que la que habita en mi cabeza.
Y por eso me duele(s).
Pero la culpa es mía,
por necesitar
que alguien crea en mí
para poder creer en mí misma.

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