lunes, 12 de marzo de 2012

Contraste amanecer


Son las diez. Y te encuentro despierto, o te despierto al despertarme ruidosamente y voltearme hacia ti, entre el calor de tu piel y las mantas, pero más de ti. Los rayos raquíticos del sol desdibujan una sonrisa entre tu barba, y me ciegan al dejarlos entrar saludando entre las sábanas, sonriendo y besándote otra vez en las estrechas mejillas despobladas. Son las diez, o las nueve, o las doce, pero ya no volveré a dormirme al verte y abrazarte en el único momento del día en que mis manos están aún tibias para rodear tu espalda. Y contagiarte una inmensa sonrisa a pesar de los monstruos acechantes a los dos lados del sueño. A pesar de la impotencia de saberte en las pesadillas demasiado reales en las que no puedo tenderte la mano ni el hombro.

Son las nueve y estoy sola, alargando los minutos de un despertador demasiado estridente que me despide de la cama a gritos hacia una fría y húmeda mañana de marzo. Son las nueve de un lunes y sonrío cinco días por delante del presente, cuando sean tus piernas y no las sábanas entrecruzándose en las mías, y la mitad fría del colchón se llene guareciendo mi espalda.


2 comentarios:

  1. Muchas gracias por mostrarme siempre tu amor. Muchas gracias por dedicarme este texto. Espero estar siempre contigo aunque estemos separados por kilómetros y muros. Mi amor por ti rompe el mundo.

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  2. Muchas gracias a ti por estar siempre ahí, eres la persona más especial que forma y ha formado parte de mi vida :)

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