
Son las diez. Y te encuentro despierto, o te despierto al despertarme ruidosamente y voltearme hacia ti, entre el calor de tu piel y las mantas, pero más de ti. Los rayos raquíticos del sol desdibujan una sonrisa entre tu barba, y me ciegan al dejarlos entrar saludando entre las sábanas, sonriendo y besándote otra vez en las estrechas mejillas despobladas. Son las diez, o las nueve, o las doce, pero ya no volveré a dormirme al verte y abrazarte en el único momento del día en que mis manos están aún tibias para rodear tu espalda. Y contagiarte una inmensa sonrisa a pesar de los monstruos acechantes a los dos lados del sueño. A pesar de la impotencia de saberte en las pesadillas demasiado reales en las que no puedo tenderte la mano ni el hombro.
Son las nueve y estoy sola, alargando los minutos de un despertador demasiado estridente que me despide de la cama a gritos hacia una fría y húmeda mañana de marzo. Son las nueve de un lunes y sonrío cinco días por delante del presente, cuando sean tus piernas y no las sábanas entrecruzándose en las mías, y la mitad fría del colchón se llene guareciendo mi espalda.
Son las nueve y estoy sola, alargando los minutos de un despertador demasiado estridente que me despide de la cama a gritos hacia una fría y húmeda mañana de marzo. Son las nueve de un lunes y sonrío cinco días por delante del presente, cuando sean tus piernas y no las sábanas entrecruzándose en las mías, y la mitad fría del colchón se llene guareciendo mi espalda.
Muchas gracias por mostrarme siempre tu amor. Muchas gracias por dedicarme este texto. Espero estar siempre contigo aunque estemos separados por kilómetros y muros. Mi amor por ti rompe el mundo.
ResponderEliminarMuchas gracias a ti por estar siempre ahí, eres la persona más especial que forma y ha formado parte de mi vida :)
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