Cientos de elogios se esfuman con una sola réplica. Nunca es suficiente; nunca estarás suficientemente acompañada o suficientemente completa. El rechazo u obstáculo son el pulgar y corazón que voltea el reloj de arena. Y entonces todo se invierte una vez más, con vistas a una eternidad en retrospectiva: la abundancia de risa era de llantos, las ocupaciones eran sólo sucedáneos vacíos de compromiso, la soledad es glacial y perpetua.
Poco a poco se precipitan los granos de arena, a una velocidad variable en función de la profundidad del foso en que me hundo. Poco a poco se va desvaneciendo la angustia para sucederle la culpa y la vergüenza: la autodesacreditación por convertir en eternidades el instante vacío de la base de un reloj de arena.
Poco a poco se precipitan los granos de arena, a una velocidad variable en función de la profundidad del foso en que me hundo. Poco a poco se va desvaneciendo la angustia para sucederle la culpa y la vergüenza: la autodesacreditación por convertir en eternidades el instante vacío de la base de un reloj de arena.
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