Hay veces en que siento esa pesadez, la pesadez del exceso y la nada.
El exceso te llena la tripa de un vacío indigesto, y ese vacío satura el resto de tus órganos y ralentiza tus funciones y tu percepción luchando por deglutirlo. Saturada, cansada y depresiva, como encontrarte de pronto sumergida en un rift con varias atmósferas sobre los hombros y el cráneo, y un suelo incierto que ni siquiera te sostiene. Sólo el agua negra.
Es un espesor, un ralentí orgánico demasiado familiar. Pero echo en falta esa humedad y distorsión auditiva que no me atrapa sobre el agua. Quizás sea por eso que sólo desee sumergirme en la bañera colmada de agua tibia cuando la psique indigesta decide carcomerme el cuerpo. Ahí simplemente escondo la cabeza como un avestruz, dejando que un latido insistente atore mis oídos hasta volver a la apacible inmanencia de la etapa gestante.
A ese lugar donde no existe el Yo, no hay división.
Sólo tranquilidad.
El exceso te llena la tripa de un vacío indigesto, y ese vacío satura el resto de tus órganos y ralentiza tus funciones y tu percepción luchando por deglutirlo. Saturada, cansada y depresiva, como encontrarte de pronto sumergida en un rift con varias atmósferas sobre los hombros y el cráneo, y un suelo incierto que ni siquiera te sostiene. Sólo el agua negra.
Es un espesor, un ralentí orgánico demasiado familiar. Pero echo en falta esa humedad y distorsión auditiva que no me atrapa sobre el agua. Quizás sea por eso que sólo desee sumergirme en la bañera colmada de agua tibia cuando la psique indigesta decide carcomerme el cuerpo. Ahí simplemente escondo la cabeza como un avestruz, dejando que un latido insistente atore mis oídos hasta volver a la apacible inmanencia de la etapa gestante.
A ese lugar donde no existe el Yo, no hay división.
Sólo tranquilidad.
In the cold grave—under the deep, deep sea.
Oye tú, ya va siendo hora de actualizar ¿No?
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