
No te vayas ahora.
No te alejes creyendo que dueles.
No traduzcas un llanto en reproches
cuando tú los evitas,
cuando todo es más fácil contigo
y menos amargo
y menos vacío.
No te alejes ahora,
no olvides
que por cada torrente de llantos
derramé veinte ausencias
y vendrán diez olvidos.
No me dejes, ahora,
buscándote a tientas
a través de un archivo de letras
que ya no me abracen
o rebatan
o me miren con mueca de niño
reprochándome abrir la nevera
u olvidarme un abrigo.
Que diecisiete veranos sempiternos
huellan más en mi estima
y son más tristes
que una alterna alegría.
No traduzcas un llanto en reproches
cuando tú los evitas,
cuando todo es más fácil contigo
y menos amargo
y menos vacío.
No te alejes ahora,
no olvides
que por cada torrente de llantos
derramé veinte ausencias
y vendrán diez olvidos.
No me dejes, ahora,
buscándote a tientas
a través de un archivo de letras
que ya no me abracen
o rebatan
o me miren con mueca de niño
reprochándome abrir la nevera
u olvidarme un abrigo.
Que diecisiete veranos sempiternos
huellan más en mi estima
y son más tristes
que una alterna alegría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario